Deseos Reprimidos: los infinitos montones de malas palabras

“… Y de permitirse por fin un instante rebeldía, el instante tantas veces anhelado y tantas veces aplazado de meterse la resignación por el fundamento, y cagarse de una vez en todo, y sacarse del corazón los infinitos montones de malas palabras que había tenido que atragantarse en todo un siglo de conformidad…”*

tedio

Por: el Rincón de lo Humano.

En este mundo de locos, lo normal es sentirse inconforme, el vació existencial se apodera cada vez de todo y la relación con el entorno, no suele ser la mejor. La mayoría de nosotros, va corriendo a un punto móvil y hacemos lo que podemos para sobrevivir con, por o a través de otros.

Las múltiples exigencias de un mundo que cada vez pide mas de nosotros y nos ofrece cada vez menos, terminan por agobiar, hasta al mas fuerte de todos. Es en dichos momentos, digo momentos porque no es uno solo, ni aislado, ya que ocurren muy seguido, cuando sin lugar a dudas, la intervención del párrafo puede entrar en escena y si lo hace, resultaría muy pertinente.

Creo es hora que despotriquemos un poco y nos saquemos del corazón los infinitos montones de malas palabras que llevamos dentro. Basta de envenenarnos, liberémonos un poco, así como lo registra esta obra maestra de la literatura universal, a la cual pertenece el párrafo.

* Tomado del libro Cien años de soledad, Gabriel García Márquez. Editorial Sudamericana, Buenos Aires (1967).

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