Origen de los ancianos: cuento de Augusto Monterroso

25 Abr

Sexualidad-infantil

<<…si por casualidad se descuidan y se dejan llevar…el fruto inevitable de esa unión contra natura es indefectiblemente un viejito o una viejita” >>

Un niño de cinco años explicaba la otra tarde a uno de cuatro, que entre muchos de ellos se mantiene la más rigurosa pureza sexual y ni siquiera se tocan entre sí porque saben -o creen saber- que si por casualidad se descuidan y se dejan llevar por la pasión propia de la edad y se copulan, el fruto inevitable de esa unión contra natura es indefectiblemente un viejito o una viejita; que en esa forma se dice que han nacido y nacen todos los días los ancianos que vemos en las calles y en los parques; y que quizá esta creencia obedecía a que los niños nunca ven jóvenes a sus abuelos y a que nadie les explica cómo nacen éstos o de dónde vienen; pero que en realidad su origen no era necesariamente ése.

Una obra interesante, cargada de humor y sentido agudo. Espero la hayan disfrutado.

Ver también: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

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