Por: El Rincón de lo Humano.
La naturaleza, tiene tantos matices, que resultamos extasiados ante tanta belleza y silenciosa presencia. Lo natural, por virtud propia, tiene tendencia a “incomodarnos”. Esto, en ocasiones nos resulta ingratamente desventajoso, por lo que nos vemos con frecuencia tentados a modificarlo a conveniencia propia. Desde el sentido físico propiamente dicho, hasta el que nos resulta meramente abstracto (que al final desemboca en el anterior).
Es evidente que algo buscamos, por eso actuamos como si hubiésemos extraviado algún objeto de valor, pero al cabo de un tiempo, tenemos la mala costumbre de no recordar que era. Nos detenemos y seguimos buscando, modificando, construyendo; haciendo amigos, viviendo. Teniendo la esperanza, que una vez recuperemos lo anhelado, entonces recordaremos el motivo de la búsqueda inicial.
En algún momento, resultara provechoso detenernos a pensar y admirar lo que nos rodea. Sentirnos testigos silenciosos del avance milenario de nuestro planeta, de la lucha diaria que la vida natural, en silencio, ha librado desde hace tanto tiempo. Inclusive nosotros, hemos sido sus adversarios, pero sigue allí, como ejemplo de las cosas que perduran; dictando una cátedra silenciosa, en la que puede estar implícito el resultado de nuestra constante búsqueda.
Fuente imágenes: mecanique-g.com










Totalmente de acuerdo. Un abrazo, amigo. Ay!. . .esa ranita. . .
¡Excelente reflexión! Es la busca constante de algo que nunca vamos a saber lo que es, porque olvidamos su razón. Un abrazo.